Cómo controlar el presupuesto de nuestra reforma

Llevar al día lo que nos gastamos en una reforma es muy importante para que no nos gastemos más de lo que nos podemos permitir.

Aunque es normal que haya ampliaciones, ya por que queramos más cosas de las presupuestadas al inicio, o porque ocurran imprevistos.

 

Para que no nos gastemos más de lo que deberíamos, hay formas de controlar los números de nuestra obra.

 

Es normal que cuando empecemos un proceso de renovación queramos saber el precio final. Pero la mayoría de las veces es normal que el precio sea mayor de lo que se había presupuestado. Y eso no quiere decir que la empresa de reformas sea deshonesta con nosotros.

 

Ahora que hemos asumido que nos vamos a gastar más de lo que nos digan al principio en la obra, debemos saber cómo tenerlo controlado.

 

¿Y por qué el presupuesto de reforma es mayor de lo esperado?

 

Hay varios factores por lo que se sube el presupuesto, pero en la mayoría de ocasiones suele ser por los oficios que intervienen en la obra y no los controla la empresa de reformas que hayamos contratado. Puertas, ventanas, pintores, fontaneros…

Si no controlamos las calidades que queremos puede que nos instalen calidades superiores a las que nos imaginábamos (Normalmente calidad media).

Esos oficios que intervienen en nuestra obra querrán sacar el máximo beneficio posible, pero nosotros como promotor (Quienes pagamos).

La mejor opción es contratar una empresa de reforma de pisos económica como JREYMA para realizar esta función de control y ajuste del proyecto.

Debe definir al máximo posible las calidades de los materiales, los acabados que buscamos, etc. Porque si desde el principio dejamos todo bien definido, sabemos lo que queremos y no añadiremos cosas nuevas.

Esos nuevos elementos tendrán un precio independiente que suele ser abultado.

Si decidimos contratar un arquitecto y una empresa reformista aparte, debemos tener cuidado con que sea un arquitecto con buena reputación y experiencia. Puede equivocarse al redactar el proyecto de obra, causándonos sobrecostes muy importantes y líos.

Si contratamos a un aparejador o un arquitecto, es justo para que el precio de la obra se desvíe lo menos posible. No lo contrario.

Pueden ser muchos los problemas que cause un proyecto de reforma mal redactado: Mediciones mal hechas, licencias de obra que no hayamos pedido y supongan multas… Puede haber muchos fallos graves que supongan un gasto muy grande para nosotros.

Los contratistas o empresas de reformas menos honestas nos darán un presupuesto inicial muy bajo y poco realista para luego incrementarlo como ampliaciones, para su mayor beneficio. Por suerte no todas son así.

De todas formas, no es conveniente en ningún caso pedir ‘extras’. El técnico debe evitar cualquier encarecimiento fuera de lo que nos pensemos gastar.

Todo buen contratista estudiará en profundidad los costes de la obra antes de entregar el presupuesto al cliente.

Durante dicho estudio, no sólo valorará su coste, si no podrá detectar cosas que falten en nuestro proyecto.

Ejemplo: Queremos reformar el salón y la cocina, pero hay que cambiar la instalación eléctrica porque es demasiado antigua.

Nunca debemos decantarnos por una empresa constructora por el precio. Valoraremos también las opiniones que tenga dicha empresa en Internet, la profesionalidad del jefe de obra cuando nos haga la visita para tomar mediciones, etc..

En el tema económico, todas las partidas en el presupuesto (Pintura, fontanería… etc) deben ir bien detalladas.

 

Al acabar la obra, deben ofrecernos una serie de garantías y una certificación de obra.

 

 

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